De familia humilde puede realizar sus
estudios gracias al apoyo económico de
algunos vecinos ricos. Cursa sus estudios
en un colegio benedictino de su pueblo
natal y posteriormente se matricula en la
Universidad de Caen para estudiar
Teología.
En 1769 marcha a París para probar
fortuna. Lleva cosigo una carta de
presentación para D'Alembert y gracias a
su apoyo consigue una plaza de profesor
en la Escuela Real Militar de París.
En 1773 es nombrado miembro asociado a
la Academia de las Ciencias de París.
En 1784 sucede a Etienne Bezout como
monitor del cuerpo de artillería y
examina en 1785, desde este puesto, al
joven de 16 años Napoleón Bonaparte.
En 1785 es nombrado miembro de pleno
derecho de la Academia de las Ciencias de
París. Durante este año comienza a dar
clases en la Escuela Normal Superior.
Llega a ser Presidente de la Comisión
de Pesos y Medidas que establecerá el
sistema métrico utilizado en la
actualidad. Sin embargo la Convención
considera a Laplace, junto Carles de
Borda, Charles de Coulomb y Lavoisier
"pocos dignos de confianza por
sus virtudes republicanas y su aversión
hacia los reyes".
Durante el Terror, tras la disolución
delas Academisas, se retira a Melun sin
ser molestado en este periodo tan
conflictivo de la vida francesa.
En tiempos de la Convención una vida
nueva comienza para Laplace. Con Lagrange
enseña matemáticas en la Escuela Normal
de la Convención y forma parte del
Instituto Nacional y de la Oficina de
Longitudes.
A medida que aumenta el poder de
Napoleón, Laplace abandona sus
principios republicanos, desde los cuales
había reflejado fielmente las opiniones
del partido entonces en el poder
(principios que también habían sufrido
numerosos cambios segun las
circunstancias) y, llegada la ocasión,
es propuesto al primer Cónsul para
formar parte de su gobierno.
Napoleón que desea el apoyo de los
hombres de ciencias acepta la propuesta y
lo nombra Ministro del Interior; pero la
carrera de este científico en la
administración dura menos de ¡¡ seis
semanas !! Napoleón considera su
nombramiento un error y lo sustituye por
Lucien Bonaparte.
En sus memorias escritas en la isla de
Santa Elena, haciendo referencia a
Laplace, escribe: "Géomètre de
premier rang, Laplace ne tarda pas à se
montrer administrateur plus que
médiocre; dès son premier travail nous
reconnûmes que nous nous étions
trompé. Laplace ne saisissait aucune
question sous son véritable point de
vue: il cherchait des subtilités
partout, n'avait que des idées
problématiques, et portait enfin
l'esprit des 'infiniment petits' jusque
dans l'administration."
Como es necesario retener su lealtad
le ofrece un puesto en el Senado. Es
miembro de esta institución desde 1799 y
llega a ser su vicepresidente en 1803.
En 1805 recibe la legión de Honor.
En 1806 Napoleón lo nombra Conde del
Imperio.
Sin embargo en 1814, es evidente que
el Imperio va a desaparecer. Laplace,
atento a las nuevas aires que corren,
vota la inhabilitación del Emperador. Y,
a continuación, ofrece sus servicios a
los Borbones y se adhiere a la
restauración de la monarquía.
En 1816 es nombrado miembro de la
Academia Francesa de la Lengua.
En 1817 Luis XVIII, en agradecimiento
a los servicios prestados, lo nombra
Marqués y le otorga la gran cruz de la
Legión de Honor..
Quizás habría sido bueno para la
reputación de Laplace que se hubiese
conformado con realizar su trabajo
científico; pero codició, sobre todas
las cosas, fama social.
Cuando Laplace llega a alcanzar
posición social y aristocrática tiene
la mezquindad de mantenerse alejado de
sus parientes y de todos aquellos que le
han ayudado en su juventud a realizar sus
estudios. También es conocida la
habilidad y rapidez con la que ha
adecuado su postura política según lo
requiere la ocasión.
Durante la época del Imperio es
colmado de honores por Napoleón. Le
dedica el tercer volumen de Mecánica
Celeste y manifesta así su
devoción al "Pacificador de
Europa". Sin embargo, en las
copias vendidas después de la
restauración de la monarquía
desaparecerá la dedicatoria.
Sobre el malestar que provocó su
conducta en sus colegas más honestos
pueden leerse algunos documentos de Paul
Louis Courier.
Qué Laplace era vano y egoista no lo
discuten ni sus más apasionados
admiradores; su actitud ante los
bienhechores de su juventud y ante sus
amigos políticos fue ingrata y
despreciable; sus contemporáneos le
reprocharon su vanidad, que le impidió,
según parece, hacer la debida justicia a
las obras de otros cientifícos a quienes
consideraba rivales.
En su favor se puede exponer que
siempre demostró independencia de
carácter y que nunca ocultó sus puntos
de vista en religión, filosofía o
ciencia ante las autoriades que
estuviesen en el poder en cada momento
histórico.
Se cuenta la siguiente anécdota con
Napoleón: Apenas se imprimió el tercer
volumen de su obra Mecánica Celeste
Laplace le llevó un ejemplar. Alguien
había comentado a Napoleón que en
ninguno de los volúmenes hacía
referencia a Dios y Napoleón, y éste
aficionado a realizar preguntas
embarazosas, lo recibió con la siguiente
frase: "M. Laplace, me han dicho
que usted ha escrito un extenso libro
sobre el sistema del universo y en
ningún momento ha mencionado a su
Creador". Laplace se irguió y
respondió sin rodeos "No tengo
necesidad de esa hipótesis".
Napoleón, gratamente sorprendido, contó
esta respuesta Lagrange, quién exclamó:
"Ah, es una bella hipótesis,
eso explica muchas cosas".
También sus conocimientos fueron muy
útiles en todas las comisiones
científicas en las que participó y la
mezquindad de su carácter no debe
hacernos olvidar la importancia de su
trabajo científico.
En los últimos años de su vida se
dedicó a apoyar a jóvenes científicos
(Chaptal, Dulong, Gay-Lussac, Biot,
Poissson,... ) mediante la Sociedad de
Arcueil, fundada por él y su coelga
Berthollet para ayudar a los nuevos
investigadores. Esta sociedad publicaría
tres volúmenes de memorias con
importantes trabajos de física y
matemáticas.
Durante esta época Laplace apoyó el
trabajo de sus alumnos y fue generoso
hasta el punto de suprimir en ocasiones
su nombre de un documento para que el
crédito de una investigación fuese
sólo para sus colaboradores.
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