Matemático suizo, alumno en la universidad
de Basilea de Jean I Bernouilli, inició con sus hijos una gran amistad,
y les siguió, en 1722, a la Academia de las ciencias de San Petersburgo,
donde trabajó durante toda su vida, excepto un largo periodo en
que dirigió la clase de matemáticas de la Academia de Berlín.
A pesar de la perdida de un ojo y una ceguera creciente, Euler dedicó
cerca de 900 artículos a las matemáticas, la música,
la mecánica, la astronomía, la óptica, la ciencia
naval, etc...
Fue uno de los principales artífices del
auge que adquirió el análisis matemático en el S.XVIII.
Apoyandose en los resultados obtenidos en el siglo anterior, sentó
métodos generales, y los unió en teorías globales,
dotando a las matemáticas de una forma nueva, realmente formalista.
Su trabajo privilegió la comprensión de las reglas sobre
la naturaleza de los objetos sobre los que operaba. La Introducción
al análisis de los infinitésimos (1748) hace de la función
el concepto fundamental sobre el que recae la construcción matemática.
Euler transformó el cálculo diferencial
e integral en una teoría formal de las funciones que no necesitaba
ya del apoyo de la geometría. En las Instituciones del cálculo
diferencial (1755) y las Instituciones del cálculo integral
(1768-1770) reunió los trabajos preparados en este terreno para
fundamentar el cálculo infinitesimal.
Aplicó con éxito el cálculo
infinitesimal a numerosos problemas de física y resolvió
ecuaciones diferenciales de segundo grado. En 1750, integró las
ecuaciones diferenciales lineales de cocientes constantes que se había
planteado para resolver un problema de elasticidad. Es autor de Tratado
completo de mecánica (1736), primera obra importante en que
se aplicó el análisis a la ciencia del movimiento. Varios
de sus artículos fueron premiados por la Academia de las ciencias
de París.