El diagnóstico de los errores sólo puede realizarse a través
de la observación directa del trabajo de los alumnos y de la
corrección de las actividades realizadas por ellos.
Es importante no usar con demasiada insistencia la misma letra
  x   para designar la incógnita, porque los
alumnos llegan a pensar erróneamente que la ecuación es una
igualdad donde figura la   x . Conviene usar también
otras letras o símbolos y que los alumnos entiendan el carácter
distinto de una ecuación, que sólo se verifica para ciertos
valores de la letra o letras que en ella figuran.
Para ecuaciones lineales es fácil encontrar el valor de la incógnita reformulando la ecuación. En este sentido, los alumnos deben observar en la resolución de la ecuación las líneas en orden a determinar:
La naturaleza de cada transformación.
La relación entre los nuevos lados izquierdo y derecho de la ecuación.
La igualdad o desigualdad de los lados correspondientes consecutivos, es decir, las relaciones entre el lado derecho e izquierdo consecutivo, respectivamente.
Consecuentemente el trabajar con ecuaciones requiere, por un lado interpretar el signo igual " =" que aparece explícitamente y, por otro, reconocer expresiones equivalentes cuando no se dan.
Resaltando cuándo y respecto a quién se verifica la propiedad distributiva, se pueden evitar errores con dicha propiedad. Para ello se podría trabajar con una esquema como el que sigue:

el cual refleja la prioridad de las operaciones: la propiedad distributiva sólo puede aplicarse desde una línea inferior.
Los errores de cancelación se pueden evitar si el alumno modifica la situación para que encaje con la regla, en lugar de etender la regla para abarcar la nueva situación.
El estudiante debe participar activamente en el proceso de superar sus propios errores, para ello el profesor debe provocar conflicto en su mente a partir de la inconsistencia de sus propios errores, forzándolo a participar activamente en la resolución del conflicto, sustituyendo los conceptos falsos por la comprensión conceptual adecuada. El profesor rara vez indica a los alumnos cuál es la respuesta correcta, sino que simplemente les pide comprobaciones y pruebas que intentan provocar contradicciones que resultan de los falsos conceptos de los estudiantes. El objetivo es enfrentarlos con la contradicción y eliminar sus falsos conceptos de forma que éstos no vuelvan a aparecer.
Ritmo de aprendizaje individual y colectivo.
Errores y dificultades.
Grado de interés.
Niveles de superación alcanzados en el proceso de enseñanza-aprendizaje .
Participación en el desarrollo de la clase.
Trabajo realizado en casa: calidad en la presentación y frecuencia con que los realiza.
Alumnos con discapacidades físicas y psíquicas.
Alumnos con facilidad o dificultad para el aprendizaje de las matemáticas.
Salidas al encerado.
Revisión del trabajo hecho en clase, individual y colectivo.
Revisión de los cuadernos.
Prueba escrita.
Ficha de seguimiento individual.
La evaluación que vamos a realizar será formativa, criterial y continua.
Formativa, en cuanto que los resultados obtenidos nos proporcionarán la información necesaria para introducir los cambios convenientes.
Criterial, en cuanto que evaluaremos a los alumnos dependiendo del grado en que cada uno haya conseguido los objetivos perseguidos, y no comparando a unos alumnos con otros.
Continua, que abarcará todo el proceso de enseñanza-aprendizaje .
La recuperación estará integrada dentro de la dinámica de la clase
y no como algo ajeno al proceso de enseñanza.
Aquellos alumnos con dificultades en la consecución de los objetivos
realizarán actividades complementarias del tipo de las propuestas
en el apartado de situaciones.
La ficha de los alumnos registrarán los siguientes aspectos:
Grado de consecución de los objetivos.
Interés en la clase.
Actitud.
Revisión de los cuadernos.
Actividades.
Presentación de los trabajos.
Calificaciones de pruebas escritas.
Asistencia.