Capítulo III: Fotogramas en blanco y negro

Fotogramas en blanco y negro



¿Qué es un fotograma?

Un fotograma es la imagen de la sombra de un objeto, impresionada en material sensible a la luz. La imagen tiene el mismo tamaño que el objeto reproducido.

Creación de un fotograma

Todo objeto da una imagen de la sombra que proyecta. Si tiene zonas trasparentes o traslúcidas, aparecen además interesantes superficies e en diversos colores o en varias tonalidades grises.

Los objetos opacos no dejan pasar ninguna luz.

Objetos trasparentes: los rayos luminosos atraviesan al objeto. Por tal motivo sufren ciertas interrupciones, toman tal o cual color, pero no se esparcen. A través del objeto es posible ver otras cosas. Ejemplo : vidrio, plástico, agua.

Objetos translúcidos: la luz pasa a través del objeto, pero se esparce mucho y por lo tanto no es posible ver a través de él. Ejemplos petalos porcelana, pan de trigo. En principio, todos los cuerpos son transparentes, con tal que estén cortados en capas muy finas o prensados en tenues láminas (por ejemplo, panes de oro iluminados al trasluz; las finas láminas de piedra, observadas con un microscopio con la iluminación adecuada, son translúcidas).

Por medio de la exposición repetida de un objeto que, por ejemplo, se desplaza a lo largo de una hoja de papel, se produce una clase de pseudotranslucidez: los detalles móviles dan la sensación de que son translúcidos, aunque no lo sean en realidad.

El tamaño de los objetos del fotograma depende del formato del papel de copia empleado que puede y debe ser de 20x25 cm. Algunas veces se intenta reproducir siluetas de todo el cuerpo de una mujer, vestido o sin vestir, y en este caso no hay suficiente con tres hojas de papel de 18x24 cm juntas.

Para conseguirlo se puede situar a la modelo detrás de una gran hoja de papel translúcido colgada del techo de la habitación, y delante de una fuente de iluminación y allado opuesto de la pantalla, la cámara fotográfica. Si hacemos una foto, conseguiremos una imagen muy parecida a un fotograma. Siempre existen pequeñas diferencias, sin embargo un fotograma se puede comparar, en principio, a lo que en la técnica de iluminación se refiere, con la fotografía de una sombra proyectada sobre una pantalla transparente.

Ademas también esta es una técnica para la obtención de siluetas, aunque en este caso el objeto no se coloca detrás, sino delante de la superficie iluminada. De este modo también se obtienen contornos oscuros. Tanto en los dibujos característicos del fotograma como los de las siluetas se evitan del todo los aclaramientos parciales y los cambios borrosos de tonalidad.


Fotogramas blanco sobre negro

Empezaremos nuestros experimentos con fotogramas de un objeto opaco, por ejemplo: unas tijeras, una escama de pescado, o si queremos, nuestra propia mano.

Naturalmente también se puede emplear su pie o cualquier cosa que se le ocurra. Se pueden exponer los objetos opacos todo el tiempo que se quiera: diez, veinte, treinta segunos: siempre aparece una forma blanca, siempre en negativo, sobre fondo negro. Por lo demás, si la composición es demasiado larga, los contornos de la imagen se agrisan y son impreciso como consecuencia de la luz que se refleja la emulsión del papel, y por tanto la imagen se hace algo menor.

Por el contrario cuando la exposición es muy corta, el contorno no se vuelve negro sino más o menos gris. También se logra una tonalidad gris impresionando varias horas el papel sin revelarlo.

El papel que por accidente se haya velado puede aprovecharlo, en lugar de desecharlo para esos efectos de larga duración.

Aun más acerca de este tema: cuanto mas detallado sea el contorno del objeto, tanto más interesante resulta el fotograma. Por tanto la falta de dibujo interior del objeto se sustituye por un contorno detallado. Un puño no es atractivo en un fotograma, una mano con los dedos abiertos y extendidos sí.


Fotogramas negro sobre blanco

Hay tres modos de obtener fotogramas en negro sobre blanco:


Objetos traslúcidos

Ahora se presenta una nueva dificultad: la exposición exacta. Hasta ahora podíamos determinarla de manera basta; ahora no es posible. Imaginemos que hemos puesto una hoja de parra, o una cinta plisada, o una cáscara (de mejillón, sobre una hoja de papel para blanco y negro. Si la exposición es demasiado corta, se obtiene, como antes, una figura blanca sobre fondo negro o gris, si fuera este el resultado que deseábamos, habríamos podido usar un objeto opaco. Si el tiempo de exposición es demasiado largo, el objeto traslúcido se reproduce, por el contrario en tono oscuro. En los casos extremos, se obtiene una hoja negra en toda su extensión.

Con todo esto se ha perdido papel y tiempo; así que hay que empezar por hacer algunas pruebas para determinar el tiempo de exposición:


Si hace falta se puede reducir la abertura de la fuente de iluminación tapándola con un papel o cartón negro en cuyo centro se abre un orificio. Si disponemos de una ampliadora, podemos cerrar el diafragma.

¿Hasta que punto debemos mantener la exactitud del tiempo de exposición? Si disponemos de un reloj de laboratorio temporizador, el problema no existe. En caso contrario, podemos contar los segundos. Si esto último no nos parece lo bastante exacto podremos siempre emplear cualquiera de los siguientes trucos para conseguir más exactitud en el método improvisado de contar:
a) Buscamos un despertador viejo, cuyo tictac sea lo más ruidoso posible, o un metrónomo, o algo por el estilo, y que cuente a su ritmo.
b) Adiestramos a nuestras carcomas para que muerda la madera a un ritmo determinado.
c) Reducimos todo lo que pueda la abertura por donde brota la luz para que el tiempo de exposición sea lo mas largo posible: cuanto más larga sea la exposición, tanto menos importa las pequeñas diferencias de tiempo.
d)Grabamos una cinta magnetofónica o cassette con unos golpes rítmicos que coincidan con segundos completos.

Es aconsejable utilizar papel de tipo "especial" (es decir, entre suave y normal), pues con el conseguiremos rápidamente una agradable escala de grises, y tambien por el motivo de que la exposición no precisa ser tan exacta.

Los contrastes más elevados se pueden alcanzar con papel normal duro o extraduro. Los suaves aparecen en el suave.

Los objetos traslúcidos aún presentan otro problema; la superficie de estos objetos, al contrario que las de los opacos y la de aquellos totalmente transparentes debe estar en contacto íntimo con la superficie del papel. Tan solo así muestran la verdadera estructura y el dibujo de su superficie.

Los detalles trasparentes dispersos, que se hallan a solo una pequeña distancia de la cara sensibilizadora, resultan una superficie gris desenfocada, pero en ningún caso unas imagenes claras y definidas.

¿Cuál es el mejor modo de lograr la impresión de una hoja o una flor en el papel?

Se puede poner una placa de cristal sobre el objeto para oprimirlo contra la superficie. Da mejor resultado aún humedecer el papel fotográfico o el objeto. Una flor o una hoja húmeda se une muy bien a la cara emulsionada del papel. Para los objetos que se depositan sueltos (flores) lo mejor es impresionar fotogramas en color en "material directo para diapositivas".

El color produce formas bien desarrolladas, que en la reproducción en blanco y negro se mezclarían entre sí y formarían un conjunto de nubes grises.


Objetos transparentes

Los vidrios, líquidos, cristales y plásticos necesitan, por lo general, una exposición mejor ajustada que los objetos traslúcidos. Tampoco en este caso se pueden pasar por alto las pruebas de exposición, la cual ha de ser la necesaria como para que el contorno no se vuelva negro sino gris. Los detalles transparentes a veces se comportan del mismo modo que una lente: concentran la luz y producen manchas luminosas más claras que sus contornos que en las copias negativas aparecen como más oscuras. Las copias impresionadas con el negativo húmedo reproducen demasiado bien esas manchas luminosas. Lo más recomendable es emplear papel de gradación especial (o incluso papel suave). Desplazando hacia un lado u otro el objeto se varia mucho el efecto que produce. Control de las sombras: poner el objeto sobre una hoja de papel blanco y variar la situación de la luz.


Efecto deslizante

Si hacemos un fotograma sirviéndonos como modelo de una capa de vino de pie alto que superponemos al papel de ampliación, si observamos con atención este fotograma veremos que, además de los detalles que están en contacto directo, aparecen otros detalles, más lejanos, de manera distinta a como son. Se ve con mas claridad la estructura interna del vidrio que se halla a cierta distancia de la superficie de proyección que la del cristal, que se halla en contacto directo con la superficie, y además aparecen zonas intensamente iluminadas.

Podemos comprobar este efecto, sin hacer fotogramas, poniendo lentes para trucos, o trozos de cristal tallado, a cierta distancia de la superficie de trabajo, por ejemplo, colocandonos sobre una placa de cristal. Se da el nombre de deslizantes, a estas peculiares estructuras de luces y sombras. Aparecen por motivo de que las rayas y manchas en varias direcciones y en diferentes cantidades. Al trabajar con objetos transparentes es útil experimentar colocándolo a distancias entre 2 y 15 cm de la capa sensible. Es importante que la luz de la lámpara pase por una abertura muy pequeña (si se emplea la ampliadora, hay que subir al máximo la linterna y cerrar totalmente el diafragma).


Los objetos brillantes

También los objetos brillantes opacos (sobre todo los metálicos) pueden producir reflejos más claros que sus contornos. Cuando hayan de ser visibles tales líneas de luz y puntos, es preciso ajustar la exposición de modo que el contorno quede gris; entonces son más oscuros los puntos y líneas que se producen en las superficies curvadas por el efecto de los reflejos. Pensemos también en este caso en la posibilidad de hacer uso de un sistema de copiado húmedo.


Diversos tonos de grises obtenidos con varias exposiciones

Tomemos, por ejemplo, una cadena de eslabones metálicos; se puede no solo en blanco sobre negro, sino tambien en gris sobre negro.

Para ello encender dos veces la luz:
1.- Colocamos la cadena sobre el papel: Exponer
2.- Retiramos la cadena y procedemos a una parda iluminación del papel blanco, de manera que la figura que hubiese sido blanca adquiera un ligero tono gris.

Repetiremos este proceso pero cambiando algo la forma de proceder:
1.- Exposición: exponer la cadena durante muy poco tiempo.
2.- Exposición: sustituir la cadena por unas tijeras y emplear también una exposición muy breve.

El fotograma muestra, por una parte, una cadena gris claro, y por otra parte unas tijeras gris claro. En los sitios en que cadena y tijeras se superponen, se forman manchas blancas. El fondo se vuelve gris oscuro o negro. La tonalidad gris se determina, antes de comenzar con el experimento, por medio de pruebas de exposición: se impresionan un pequeño trozo de papel y se revela.

Como es compresible, este principio es aplicable tambien a fotogramas obtenidos con cuatro exposiciones. El único problema resulta en que aún es más difícil ajustar los tiempos de exposición. En este caso ayuda mucho disponer de una escala o cuña de grises.