El procesador es la parte del ordenador que en la práctica lo define (aunque no sea correcto). La gente dice "me he comprado un Pentium II a 300 MHz", olvidando el resto de características del ordenador y limitándose a indicar el procesador, como si con ello todo quedase claro. Es necesario recordar que el procesador no es el único responsable de las prestaciones que el equipo proporciona (aunque sí tiene buena parte de culpa). Veamos los principales conceptos que rodean al procesador.
Velocidad y frecuencia
Son conceptos que suelen interpretarse con el mismo significado. Que se disponga de un Pentium a 166 MHz no quiere decir que su velocidad sea de 166 MHz, sino que la frecuencia de su reloj interno es de 166 MHz.
Mucha gente tiende a suponer que un procesador de 300 MHz es más rápido que uno que funcione a 266 MHz, por ejemplo. Esto es erróneo ya que la frecuencia únicamente puede servir como índice para comparar procesadores iguales. Por tanto, no tiene sentido decir que un Pentium a 90 MHz es más lento que un 486 DX4 a 100 MHz, por el hecho de que uno tiene menor frecuencia de reloj que el otro. La diferente naturaleza de los procesadores hace que ese dato tenga poca relevancia.
Sin embargo, si podemos comparar procesadores 486 entre sí, y Pentium entre sí, al estar internamente construidos con la misma tecnología.
Cada familia de procesadores (Pentium, Pentium II, 486, AMD K5, AMD K6, …) tiene una estructura interna diferente y un modo de funcionamiento distinto.
Cuanto más potente sea el procesador, mayor será el número de operaciones que es capaz de procesar en un ciclo de reloj, y ahí está la clave, porque si un procesador Pentium procesa más operaciones en cada ciclo de reloj que un 486, ¿de qué nos sirve comparar las frecuencias de reloj de ambos?… Para nada. Veámoslo con un ejemplo:
Supongamos 2 procesadores distintos A y B, cuyas frecuencias de reloj son 50 MHz y 100 MHz, respectivamente. Si el procesador A realiza 10 operaciones/ciclo de reloj y el B solo 2 operaciones/ciclo de reloj, el procesador A es, por tanto, el doble de rápido que el B, aunque su "velocidad" parecía indicar lo contrario.
Medida de prestaciones
Ya que la frecuencia del reloj no sirve como indicador de las prestaciones del procesador, es necesario establecer medidas genéricas que sí lo indiquen.
Intel diseñó una serie de pruebas cuyos resultados servían de base para establecer un índice (denominado iCOMP). Permite a Intel comparar sus procesadores, independientemente de la familia a la que pertenezcan.
No obstante, todo esto de los índices es bastante relativo, pues cuando aparecen nuevos procesadores se suelen revisar los procedimientos que conducen a la obtención de dichos índices. El caso de los Pentium MMX, cuya aparición en el mercado trajo consigo la aparición del índice iCOMP v2.0, para el cual un procesador MMX a 166 MHz obtiene un índice superior al de un Pentium a 200 MHz sin las extensiones MMX, algo que puede inducir a error, dado que en aplicaciones generales tales diferencias parecen, cuanto menos, exageradas.