¿Para qué sirve?

El aseo corporal es una necesidad básica del ser humano. Son evidentes las ventajas físiscas,  psíquicas e incluso sociales que conlleva el estar aseado.  Ya sea cuando nos damos un baño relajante o  una ducha estimulante, la hora del aseo es un momento de intimidad  muy gratificante sobre todo para nuestra piel.
    En el caso de una persona encamada, privada de la posibilidad de movimiento, a los beneficios propios de la higiene, se le añade la necesidad de procucarle un poco de comodidad, de inducirle al sueño, de proporcionarle buen olor , de activar su circulación, de mantener cuidada su piel y sobre todo para  prevenir las úlceras por decúbito. Las úlceras por decúbito representan uno de los mayores peligros para  una persona que debe permanecer encamada por un largo período de tiempo. Consiste en heridas ulcerosas difíciles de curar, que aparecen en zonas de presión o roces. Son favorecidas por la humedad y la mala circulación. La práctica de una baño en cama diario, permite disminuir el riesgo de padecerlas y supone una oportunidad inmejorable de observar con detenimiento el estado de la piel de la persona encamada que estamos cuidando.