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«Manifiesto técnico de la |
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Milán, 11 de marzo
de 1912.
2.
Los verbos deben usarse en infinitivo, para que se adapten elásticamente
al sustantivo y no queden sometidos al yo del escritor que observa
o imagina. El infinitivo del verbo puede dar el sentido de la continuidad
de la vida y la elasticidad de la intuición que percibe.
3.-
Se debe abolir el adjetivo, para que el sustantivo desnudo guarde su color
esencial. El adjetivo teniendo en sí mismo el carácter alusivo,
es incompatible con nuestra visión dinámica, puesto que presupone
una pausa y una meditación.
6.-
Abolir también la puntuación. Al haberse suprimido los adjetivos,
los adverbios y las conjunciones, la puntuación queda anulada, en
la continuidad variada de un estilo vivo que se crea por sí
mismo, sin las pausas absurdas de los puntos y las comas. Para acentuar
ciertos movimientos e indicar sus direcciones se emplearán signos
matemáticos: + > < - : =, y signos musicales.
8.-
No existen categorías de imágenes, nobles o groseras o vulgares,
excéntricas o naturales. La intuición que las percibe carece
de preferencias y partidismos. El estilo analógico es el dueño
absoluto de toda la materia y de su intensa vida.
11.-
Destruir en la literatura el "yo", o sea, toda la psicología. El
hombre completamente averiado por la biblioteca y el museo, sometido a
una lógica y a una sabiduría espantosa, ya no ofece ningún
interés. Por consiguiente debemos abolirlo de la literatura y finalmente
sustituirlo por la materia, de la que se debe captar la esencia a golpes
de intuición, cosa que jamás podrán hacer los físicos
ni los químicos.
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