Proclama futurista a los españoles
Tristán (seudónimo de Ramón
Gómez de la Serna)
¡Futurismo! ¡Insurrección!
¡Algarada! ¡Festejo con música wagneriana ! ¡Modemismo!
Violencia sideral! ¡Circulación en el aparato venoso de la
vida! ¡Antiuniversitarismo! ¡Tala de cipreses! ¡Iconoclastia!
¡Pedrada en un ojo de la Luna! ¡Movimiento sísmico resquebrajador
que da vueltas a las tierras para renovarlas y darles lozanía! ¡Rejón
de arador! ¡Secularización de los cementerios! ¡Desembarazo
de la mujer para tenerla en la libertad y en su momento sin esa gran promiscuación
de los idilios y de los matrimonios! ¡Arenga en un campo con pirámides!
¡Conspiración a la luz del sol, conspiración de aviadores
y «chaufeurs»! ¡Abanderamiento de un asta de alto maderamen
rematado de un pararrayos con cien culebras eléctricas y una lluvia
de estrellas flameando en su lienzo de espacio! ¡Voz juvenil a la
que basta oír sin tener en cuenta la palabra: ese pueril grafito
de la voz! ¡Voz, fuerza, volt, más que verbo! ¡Voz que
debe unir sin pedir cuentas a todas las juventudes como esa hoguera que
encienden los árabes dispersos para preparar las contiendas! ¡Intersección,
chispa, exhalación, texto como de. marconigrama o de algo más
sutil volante sobre los mares y sobre los montes! ¡Ala, hacia el
Norte, ala hacia el Sur, ala hacia el Este y ala hacia el Oeste! ¡Recio
deseo de estatura, de ampliación y de velocidad! ¡Saludable
espectáculo de aeródromo y de pista desorbitada! ¡Camaradería
masona y rebelde! ¡Lirismo desparramado en obús y en la proyección
de extraordinarios reflectores! ¡Alegría como de triunfo en
la brega, en el paso termopilano! ¡Crecida de unos cuantos hombres
solos frente a la incuria y a la horrible, apatía de las multitudes
des! ¡Placer de agredir, de deplorar escéptica y sarcásticamente
para verse al fin con rostros, sin lascivia, sin envidia y sin avarientos
deseos de bienaventuranzas: deseos de ambigú y de reposterías!
¡Gran galop sobre las viejas ciudades y sobre los hombres sesudos,
sobre todos los palios y sobre la procesión gárrula y grotesca!
¡Bodas de Camacho divertidas y entusiastas en medio de todos los
pesismismos, todas las lobregueces y todas las seriedades! ¡Simulacro
de conquista de la tierra, que nos la da!
(Prometeo, núm.
20, 1910.)