Fray Benito Jerónimo Feijoo
Erudito español, nació en Casdemiro (Santa Maria de Meliás) en 1676 y murió en Oviedo en 1764. Pertenecía a una familia hidalga; ingresó en la orden benedictina de San Julián de Samos y, tras estudiar en Lérez y Salamanca, pasó al convento de San Vicente de Oviedo (1709), donde se doctoró y del que fue abad. Obtuvo diversas cátedras en la universidad de Oviedo, hasta que en 1736 logró la de Prima. Fue maestro general de su orden y, en 1748 Fernando VI le nombró miembro del consejo de Castilla. A partir de 1726 inició la publicación de sus dos grandes obras enciclopédicas: El teatro crítico universal (9 volúmenes) y Las cartas eruditas y curiosas (5 volúmenes) que tuvieron una enorme difusión en España (15 ediciones antes de 1786) y fueron traducidas a los principales idiomas europeos.
Sus obras produjeron un gran apasionamiento ya que hicieron empezar a dudar sobre ciertos concepciones de la vida y abrieron la puerta a la razón. Estas tratan de los temas más dispares, desde matemáticas, medicina y agricultura hasta historias filosóficas o literatura donde se recogen y comentan toda novedad Científica y Técnica. Utilizando el método experimental, se enfrentó a tradiciones, abusos ( por ejemplo el antisemitismo), supersticiones y leyendas con un escepticismo racionalista, que hace de él un precursor excepcional del pensamiento ilustrado español, en el que influyó de modo decisivo.
Educado en la escolástica, reaccionó contra ella criticando toda tesis que sólo viniese avalada por la autoridad o la tradición, aunque fue muy cuidadoso en no conculcar ningún dogma católico. Es especialmente interesante su crítica a la medicina contemporánea, a la que opuso una terapéutica natural y basada en el sentido común, a la vez que insistía en el tratamiento psíquico de determinadas enfermedades ( reconocimiento del histerismo en personas que pasaban por endemoniadas), que le hacen precursor de ciertos aspectos del psicoanálisis; a este respecto propugnó una reforma de los estudios médicos, que luego generalizó para todas las materias. Otro aspecto importante del vivaz, ágil e irónico ensayo feijoniano es su crítica a la situación económico social de la época, sobre todo respecto al problema agrario Honra y provecho de la agricultura (1739), el Feijoo que en el terreno cultural se muestra irreconciliable enemigo del vulgo, denuncia aquí de forma demoledora su miseria.
| Página inicial | Índice de personajes | Personaje en texto |