ACTO DE HOMENAJE A Dª CONCEPCIÓN CABEZAS CON MOTIVO DE SU JUBILACIÓN (10/XII/1998)

Palabras de Conchita en su despedida

Queridos compañeros, alumnos, todos

Al cumplirse 50 años de la Declaración de los Derechos Humanos, que presupone el reconocimiento de la dignidad e igualdad de todas las personas, vengo a dar mi última lección, con el deseo de sentirnos siempre solidarios con el hombre.

Hoy, la realidad se hace corazón y se hace recuerdo.

Para mí es un momento de acción de gracias a Dios y a todos.

Rabbi Yehuda Ha-Nahi, el príncipe, quien dió forma a la Misná, la recopilación de la sabiduría judía dijo:

"Mucha ley aprendí de mis maestros,
más aún de mis colegas,
y de mís discípulos muchísimo más que de todos".

Por ello, voy a repetir insitentemente el mismo verbo:

- Agradezco a mis padres, que me permitieran elegir este trabajo que tantas satisfaciones me ha dado, aún cuando ellos tenían otra idea para mí.

- Agradezco a mis maestros, que me ayudaran a aprender que el estudio y la enseñanza merecen la pena y me dieran su talante para ejercerla.

- Agradezco a todos mis compañeros cuánta ayuda y cariño casi familiar, me han brindado a lo largo de los años. Me gustaría nombrar a todos, sin que nadie faltase, pero, como es imposible, me limito a recordar a dos muy queridos que yo sé que hoy estarían aquí: Carmina Guervós y Rafa López Ríos

Mi gratitud para mis alumnos. Los he querido siempre. He notado su cercanía y las más veces su aceptación. Mucho aprendí de ellos y mucho me ayudaron en mi labor. He creido que la clase no se clausuraba entre cuatro paredes y son numerosos los alumnos-amigos de los que me puedo enorgullecer.

El resumen del trabajo que voy a leer: "El agua: una constante en la poesía hispano-árabe y española" es un homenaje a todos.

Lo dediqué al P. Darío Cabanelas, uno de mis grandes maestros.
Se observa en él mi amor a la literatura y a la Naturaleza.
Lo termino con un broche de oro, un poema de un poeta-alumno, en el que quiero representar a todos los demás, signo evidente de lo que ellos han sido para mí.

Sabed, he intentado ser, como decía Machado de Ginés de los Ríos, su maestro, "entre vosotros alma". No sé si lo conseguí.


Mi agradecimiento más cordial a Jose Mª, a Encarnita, a Sacra, a los compañeros, al personal no docente, alumnos, padres de la Asociación de alumnos y a cuantos habeis cooperado en la realización de las actividades de este inolvidable día.


Gracias, muchas gracias ....



PALABRAS A Dª CONCEPCIÓN CABEZAS CON MOTIVO DE SU JUBILACIÓN

José María Alvarez Romero

Hay momentos en los que resulta difícil hablar.

Después de la muestra que nos ha dado Conchita de su profundo saber, de sus vastos conocimientos del mundo literario, mis palabras no pueden resultar más que torpes y frías.

Pero me siento en la obligación de hablar. Me siento en la obligación de manifestarte, Conchita, en nombre de todos los que estamos aquí y en nombre de los muchos que no han podido asistir a este acto lo que sentimos por ti.

Somos muchos los que hoy estamos contigo, los que hemos querido escuchar de tus labios tu última lección, tu última clase en el Instituto en que tantas y tantas clases has impartido durante los últimos seis años de tu vida profesional.

Y estamos aquí porque te queremos, porque apreciamos profundamente tus singulares cualidades, tus virtudes como compañera, como profesora y como persona.

Somos un grupo variopinto el que formamos antiguos alumnos, amigos, antiguos compañeros y compañeros más recientes porque en todos los que te hemos conocido, aunque haga muchos años, has dejado un grato recuerdo. Por todos los lugares por donde has pasado has dejado, sin proponértelo, una huella imborrable y, al marcharte, has dejado un vacío muy difícil de llenar.

Pero aunque estamos muchos no estamos todos. Hay muchas personas que no pueden estar presentes físicamente pero de alguna manera también están aquí. No puedo mencionarlos a todos, pero no quiero dejar de nombrar al Sr. Delegado que te envía un mensaje reconociendo tu profunda labor educativa. Ni quiero dejar de recordar a alguien que, por tratarse de ti, hubiera querido estar presente, pero que desgraciadamente no podrá estar. No puedo olvidar tampoco a una persona muy querida para ti y para todos los de este Instituto. He querido que, de alguna forma, estuviera presidiendo este acto, aunque sea por medio del retrato que le ha hecho nuestro compañero Ramón Villalobos y que desde ahora presidirá este salón. Está también presente a través del mensaje que envió adhiriéndose a la solicitud del Premio al Mérito en la Educación para ti y del mensaje que ahora te envía adhiriéndose a este homenaje y que dice lo siguiente:



Carta de Ayala al Señor Consejero de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía


Señor:

Enterado de que el Claustro de Profesores del I.E.S. que me honra llevando mi nombre ha acordado por unanimidad solicitar de esa Consejería que conceda el Premio al Mérito a la Educación en la Comunidad Autónoma de Andalucía a la Profesora Concepción Cabezas Alguacil, que acaba de jubilarse tras una larga y prestigiosa tarea docente, me tomo la libertad de adherirme con el mayor entusiasmo a dicha solicitud.

En repetidas ocasiones a lo largo de los años he tenido la oportunidad de observar el celo, iniciativa y eficacia con que dicha profesora, en compenetración estrecha con sus colegas y con la asistencia fervorosa de sus estudiantes, ha sabido impulsar toda clase de actividades docentes. Conchita Cabezas ha sido, en efecto, una profesora ejemplar, dedicada por entero al servicio de la institución. Para mí no ofrece dudas su mertecimiento, y creo que ese Preemio sería acogido con general satisfación en el ambiente educativo.

Reciba, Sr. Consejero, un saludo cordial de su afectísimo
.

Francisco Ayala

Carta de Ayala al Señor Director del I.E.S. el 5 de diciembre de 1998


Mi querido amigo:

Le ruego que durante el acto de homenaje que ha de celebrarse en honor de nuestra colega Conchita Cabezas tenga usted la bondad de rendir públicamnete en nombre mío el testimonio de mi admiración por las extraordinarias cualidades personales y profesionales que han necho de ella una persona tan querida y estimada por nosotros.

Profundamente lamento no poder acudir a dicho acto, pero ruego a todos que me tengan presente en intención y espíritu.

Con las gracias por su atención, le saluda efusivamente
.

Francisco Ayala


Y estamos todos porque todos reconocemos tu profunda preparación científica, la alta calidad de tu labor docente, tu interés por la formación integral de tus alumnos, tu disponibilidad para participar en cuantas actividades repercutieran en la formación de los alumnos o en el buen funcionamiento del Instituto, tus grandes cualidades humanas manifestadas en tu trabajo diario y en tu relación con tus alumnos y tus compañeros.

Tu vida, Conchita, es una vida rica en vivencias y experiencias educativas porque toda ella ha estado plenamente dedicada a la enseñanza y a la educación. Has sido, eres y serás un ejemplo vivo de lo que debe ser un profesor y un modelo al que imitar.

Porque tú has sido para tus alumnos, y también para tus compañeros, una profesora, una maestra no sólo en ciencia y sabiduría sino también en responsabilidad, en trabajo, en preparación, en saber estar, en preocupación por todos y, fundamentalmente, una maestra en humanidad. Gracias, Conchita, por tus lecciones.

Quisiera, Conchita, que esta placa o este cuadro que te entregamos como recuerdo de tu Instituto fuera un símbolo de lo que sentimos por ti, de nuestro sincero aprecio y reconocimiento, y que cuando lo mires nos recuerdes a todos porque en él hay algo de cada uno de nosotros.