Alembert, Jean le Rond d´ (1717-1783)
Matemático francés, nacido en París; hijo «ilegítimo», fue abandonado por su madre ante la iglesia de Saint-Jean-le-Rond, de donde le viene el nombre. Estudió en el colegio jansenista de Mazarin; inició estudios de derecho y de medicina que abandonó para dedicarse exclusivamente a las matemáticas. Perteneció a la Academia de Ciencias de París y a la de Berlín. Su período filosófico, coincide con la colaboración en la Enciclopedia, que dirige junto con Diderot, redactando además artículos hasta 1758, época en que rompe -aunque no totalmente- con Diderot y cesa en su colaboración. En 1772 fue nombrado secretario perpetuo de la Academia de Francia.
Sus investigaciones
son má científica
y matemáticas que filosóficas,
aunque el haber colaborado en la Enciclopedia le dio mucha fama
como ilustrado.
Se muestra escéptico en cuestiones de metafísica, aparece
claramente influido por el empirismo de Locke en teoría del conocimiento,
y elogia el sensismo de su contemporáneo Condillac. Deísta
en principio, y escéptico tolerante, posiblemente por influjo de
Diderot se adhiere al ateísmo y al materialismo.
Obras:
(...) La física experimental avanza sobre dos ejes que no hay que confundir, el experimento propiamente dicho y la observación. Esta, menos rebuscada y menos sutil, se limita a los hechos que tiene ante sus ojos, a ver bien y a registrar con detalles los fenómenos de toda especie que presenta el espectáculo de la naturaleza; aquélla, por el contrario, trata de penetrar en ella más profundamente, de arrebatarle lo que oculta, de crear en cierto modo mediante una distinta combinación de los cuerpos nuevos fenómenos, para estudiarlos, y, en definitiva, no se limita a escuchar la naturaleza sino que le plantea preguntas y la acosa (...)
(...) el espíritu de la física experimental que habían introducido Bacon y Descartes se extendió insensiblemente. La academia del Cimento en Florencia, Boyle y Mariotte y tras ellos muchos otros hicieron con gran éxito gran número de experimentos. Se formaron las academias y adoptaron con ansia ese modo de filosofar. (...) Apareció Newton, y mostró por primera vez lo que sus antecesores no habían hecho más que entrever, el arte de introducir la geometría en la física y de formar, reuniendo la experimentación y el cálculo, una ciencia exacta, profunda, luminosa y nueva (...) abrió él por todos lados un campo inmenso y firme (...)
(...) Finalmente ha prevalecido la luz;
en las academias y en las universidades (...) se ha extinguido la generación
enemiga de esos grandes hombres, y ha surgido una generación nueva.
Porque cuando están puestos los cimientos de una revolución,
es caso siempre en la generación siguiente cuando ésta se
completa, raramente antes, porque los obstáculos perecen antes que
ceder y raramente después, porque una vez franqueadas las barreras,
el espíritu humano va a menudo más rápido que lo que
el mismo quiere, hasta que encuentra un nuevo obstáculo que le obliga
a reposar largo tiempo. La Enciclopedia, "Experimental".