Galileo Galilei (1564-1642)

Matemático, físico, astrónomo y filósofo italiano, nacido en Pisa. El principal iniciador de la revolución científica y de la ciencia moderna. Estudió y enseñó matemáticas en aquella ciuedad -redacta su primer escrito sobre el movimiento de los cuerpos, De motu, de contenido aristotélico, aunque crítico y bajo la influencia de la física de Arquímedes. Por esta época inicia investigaciones experimentales y observa el comportamiento de cuerpos en caída libre (la tradición dirá desde la torre inclinada de Pisa- y posteriormente en la de Padua. Pasa al servicio directo de Cosme II de Medici, gran duque de Florencia.

En 1597, en sendas cartas a Jacopo Mazzoni y a Kepler, se declara copernicano convencido. La noticia de la aparición de una estrella «nova», el 9 de octubre de 1604, señala el comienzo de su interés por la astronomía. Sus opiniones son criticadas por Cesare Cremonini y Ludovico delle Colombe, que comentan la aparición de «nova» en sentido aristotélico.

En 1609 le llegan noticias sobre la existencia del telescopio. Se construye uno, con el que examina el cielo en busca de pruebas contra la astronomía aristotélica. Observa la existencia de montañas en la Luna, multitud de estrellas invisibles a simple vista, los planetas medíceos (lunas de Júpiter) y, más adelante, la apariencia tricorpórea de Saturno, la presencia de manchas solares y las fases de Venus. La observación de los astros medíceos representa la primera defensa pública de la teoría de Copérnico. Los resultados expuestos y publicados en Sidereus Nuncius (1610) levantan duras reacciones en contra por parte de filósofos aristotélicos y astrónomos, que ridiculizan las observaciones como ilusiones ópticas o engaños. Kepler, la excepción, muestra entusiasmo por los descubrimientos y los cree verdaderos; y así se lo hace saber a Galileo.

Su oposición al aristotelismo se convierte en un conflicto entre la ciencia y la fe. Cuando Galileo llega a Roma el 1 de abril de 1611, es recibido con honores por el papa Pablo V, es nombrado miembro de la Academia dei Lincei y los jesuitas astrónomos y matemáticos del Collegio Romano celebran su llegada. El cardenal Bellarmino pide informes a Christopher Clavius sobre la fidelidad de las observaciones. El cardenal Maffeo Barberini alaba públicamente a Galileo (más adelante, como Urbano VIII papa, será su peor adversario). Galileo cuenta, además, con algún que otro discípulo directo o amigo, como Benedetto Castelli y Piero Dini. Algunos liberales, como Cremonini se oponen a las experiencias y observaciones de Galileo, sólo por fidelidad a sus principios de siempre. Frente a Galileo hay, no obstante, un ejército de aristotélicos, de no demasiada categoría, cerriles y dogmáticos, dispuestos a lanzarle encima la Santa Inquisición a la mínima sospecha de herejía.

En diversas cartas , entre ellas la que va dirigida a Cristina de Lorena, expresa, como declaración de principios, que las Sagradas Escrituras solo tienen competencia en los asuntos que son de fe («ex fide»); para el resto de cosas, que la «experiencia sensible» o las «demostraciones necesarias» hacen evidente o verdadero, no debe acudirse a ellas. A la Escritura le importa precisar enseñar cómo se va al cielo, no cómo va el cielo. El conjunto de aquéllas reciben el nombre de Cartas copernicanas, y representa el primer conflicto entre heliocentrismo y religión.

Galileo está reclamando la libertad de pensamiento intelectual y la autonomía de la ciencia respecto de la fe. Su programa intelectual choca de frente con las autoridades eclesiásticas. Galileo es condenado por la Inquisición. .El 24 de febrero de 1616, una comisión del Santo Oficio descalifica la afirmación de que el sol sea el centro del mundo y esté quieto y que la tierra no sea el centro del mundo y se mueva y el 5 de marzo de 1616 la Congregación del Santo Oficio la declara «falsa doctrina » y contraria a la Sagrada Escritura. El papa ordena al cardenal Bellarmino que advierta a Galileo que abandone sus puntos de vista copernicanos (26 de febrero de 1616)

El silencio de Galileo dura hasta 1623, año en el que publica El ensayador (1623) que dedica al nuevo papa, y mantiene con él sucesivas y amistosas entrevistas. La única finalidad del libro era desprestigiar el sistema de Tycho-Brahe, defendido y difundido por los jesuitas del Collegio Romano. En él, aparte de una desastrosa hipótesis sobre los cometas, se halla la profesión de fe de Galileo en la ciencia moderna y la descripción de sus características: aquella que sabe leer el libro de la naturaleza escrito en lenguaje matemático.

Por esta misma época Galileo empieza a trabajar en el Diálogo, aconsejado por el mismo papa Urbano VIII que le reclama que exponga sus ideas cosmológicas por escrito, observando el decreto de 1616. El libro lo termina en 1630 pero no aparece, tras diversos problemas de censura e imprenta, hasta el 21 de febrero de 1632, en Florencia. De sus tres personajes, Simplicio y Salviati, defienden respectivamente el sistema aristotélico y el copernicano, mientras que Sagredo, es la persona de buen juicio que media entre uno y otro. La argumentación a favor del sistema copernicano, que enfrenta al ptolemaico, debe hacerla Galileo ex suppositione, esto es, como si se tratara de una simple hipótesis matemática de los movimientos planetarios.

El libro provoca -dado su contenido en el que la teoría copérnicana aparece como la más razonable y verosímil, aparte de otras razones- su juicio y condena: el castigo implica la abjuración de la teoría heliocéntrica , la prohibición del Diálogo, la privación de libertad y algunas penitencias de tipo religioso .Durante los años siguientes, Galileo arrestado domiciliariamente, enfermo y casi ciego, reúne todos sus apuntes sobre mecánica, en los que había trabajado durante veinte años. El resultado son las Consideraciones y demostraciones matemáticas sobre dos nuevas ciencias, publicadas en 1638. La gran aportación de Galileo en esta obra está en la tercera y cuarta jornadas, de las cuatro en que la divide, donde se refiere a las leyes del movimiento uniforme y acelerado y al movimiento de los proyectiles, respectivamente. Es su gran obra científica.
 

Sus aportaciones a la historia del pensamiento se pueden agrupar en tres apartados:

1. En la nueva astronomía copernicana y  la vieja física aristotélica cuyas bases conceptuales liquidará para siempre.

2. En el campo de la metodología científica.

3. Y, po úlyimo,  en esa nueva filosofía centrada en el problema de la autormía de la razón humana que caracterizará a la filosofía moderna..



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