B. SPINOZA.

El pensamiento político de Spinoza tiene puntos en común con el de Hobbes: común es el afán de poner fin a los enfrentamiento políticos-religiosos mediante un gobierno fuerte; la predilección por la exactitu matemática de las deducciones (modelo que aplican a la construcción de la realidad política) y la consideración de la política como una realidad autónoma con sus propias leyes.

Partiendo de una concepción realista sobre la naturaleza humana (que tiene su origen en la filosofía política de Maquiavelo) dominada por las pasiones, establece la posibilidad de que el hombre pueda elevarse sobre tal condición y hacer que la razón impere instaurando un equilibrio entre el poder del Estado y los derechos del individuo.

El estado de naturaleza es un estado de inseguridad en el que el derecho se confunde con la fuerza. En éste, los hombres se mueven por una voluntad de poder que corresponde a un instinto universal de conservación. No hay límites en el ejercicio de ese poder; no hay nada prohibido en ese estado.

Ante esta situación, la razón postula la instauración, por medio del contrato, de un poder superior a todos. De forma que el derecho natural de cada uno lo poseyeran todos en común. Ese poder -el  Estado-, a diferencia de Hobbes, respeta la esfera de la libertad individual: sus convicciones y libre expresión. La posición política de Spinoza se sitúa más dentro de una perspectiva liberal.
 
 




Tratado teológico-político.

Por derecho e institución natural (...) entiendo (...) las reglas de la naturaleza de cada individuo, según las cuales concebimos a cada uno determinado naturalmente a existir y a obrar de cierto modo. (...) se extiende a donde alcanza su poder. (...) la potencia universal de toda la naturaleza no es sino la potencia de todos los individuos reunidos (...) cada individuo tiene derecho sobre todas las cosas que pueda alcanzar, es decir, el derecho de cada uno se extiende hasta donde se extiende su poder determinado. (...) el derecho natural (...) no se determina por la sana razón, sino por el grado de su poder y de sus deseos. (...) tiene derecho para desear cuanto le parezca útil (...) y le es permitido arrebatarlo de cualquier manera (...) fuerza (...) engaños (...) por todos los medios (...) el derecho e institución de la naturaleza (...) nada prohibe (...)

Sin embargo, nadie puede dudar cuán útil es a los hombres vivir según leyes y los consejos de nuestra razón (...) sólo atiende a la verdadera utilidad de los hombres. Además, no hay quien no desee vivir seguro y sin miedo mientras pueda hacerlo, lo cual no puede suceder nunca en tanto que cada cual vive a su antojo sin conceder más imperio a la razón que al odio o a la ira. (...) los hombres, para llevar una vida feliz y llena de seguridad han debido conspirar para hacer de modo que poseyesen en común sobre todas las cosas este derecho que había recibido cada uno de la naturaleza, y que ya no se determina según la fuerza y el apetito individuales, sino mediante la potencia y voluntad de todos juntos. (...) y por eso debieron firmemente convenirse en dirigir todas las cosas por los solos consejos de la razón y enfrenar el apetito en tanto que provoca al daño de otro, y no hacer a nadie lo que para sí no quiera, y defender el derecho de los demás tanto como el propio. (...)

Y por esta razón puede formarse una sociedad y mantenerse siempre el pacto con gran fe sin repugnancia alguna del derecho natural, si cada uno transfiere todo el poder que tiene a la sociedad, que reune por tanto ella sola todo el derecho de la naturaleza en todas las cosas, esto es, el soberano imperio al cual debe someterse cada uno (...) Verdaderamente se llama democracia este derecho de la sociedad, que por esta razón se define: Asamblea de todos los hombres que tienen colegiadamente soberano derecho en todas las cosas que pueden (...) si no queremos ser enemigos del imperio y obrar contra la razón (...) estamos obligados absolutamente a efectuar todos los mandatos del poder soberano, (...) el gobierno democrático (es) la forma de gobierno (...) más natural y la más aproximada a la libertad que la naturaleza concede a todos los hombres. En él nadie trasnfiere a otro su derecho natural, de manera que no pueda deliberar en el porvenir, sino que este poder reside en la mayoría de la sociedad toda, de la cual él constituye una parte; de este modo todos quedan iguales, como antes, en el estado natural. (...)

Por derecho civil privado (...) la libertad que cada uno tiene de conservarse en su estado, libertad determinada por los edictos del soberano y que sólo puede prohibirse por autoridad de éste (...) Justicia es (...) dar a cada uno lo que le pertenece por el dercho civil (...)

Este contrato será válido en tanto que exista la causa que le ha servido de fundamento (...)

(...) hasta dónde se extiende el derecho y la potestad del gobierno (...) su poder no consiste en que puedan obligar a los hombres con el miedo, sino (...) en todas las cosas de que puede disponer para que los hombres obedezcan sus mandatos (...) la obediencia no se refiere tanto a acción externa, como a la interna en el ánimo. (...) (no tiene) un poder tan grande que tenga, como los individuos tienen, derecho absoluto para todo y posean lo que quieran (...) la conservación del imperio depende de la fe de los súbditos, de su virtud y de su constancia de ánimo en seguir los mandatos, (...)
 

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