Oculares




1. INTRODUCCIÓN. CAMPO APARENTE Y REAL.
2. ESCALA DE POTENCIAS. LIMITE TEÓRICO DE AMPLIACIÓN.
3. USO DE LOS OCULARES. PUPILA DE SALIDA.
4. OCULARES PARA LOS INVITADOS.
 
 

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INTRODUCCIÓN.                                                    G

    Los oculares son elementos importantísimos para la obtención de imágenes de calidad. Por lo general, se da mucha menos importancia a los oculares de la que realmente tienen. Además, existe una gama muy amplia de marcas, modelos y tamaños, que permiten al aficionado aumentar su colección de oculares para conseguir mejores rendimientos.

    Los portaoculares son de diámetro estándar (1,25 pulgadas = 31,8 mm), aunque también hay muchos oculares con el formato de 0,96 pulgadas (24,5 mm). Los telescopios grandes suelen llevar portaoculares que admiten también oculares de 2 pulgadas (50,8 mm).

    Hay que tener en cuenta que los telescopios sencillos de bajo precio, tienen todos oculares de muy deficiente calidad, además con aumentos por encima del límite teórico de amplificación (se calcula multiplicando por 2 el diámetro de objetivo en milímetros). Un ocular sencillo está compuesto por dos lentes por lo que el tallado es de cuatro caras, mientras que un ocular de calidad puede llegar a tener hasta 8 lentes, es decir, 16 caras. El precio de un sólo de estos oculares es superior al de un telescopio pequeño completo. Sin llegar a extremos, con un buen ocular un telescopio sencillo puede mejorar sustancialmente.

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    Cuando se adquiere un ocular es importante fijarse en el campo en grados que tiene cada uno de ellos, denominado campo aparente que no hay que confundirlo con el campo que aparece con cuando se coloca en el telescopio (campo real o ángulo de campo), sino el que tiene el propio ocular como elemento óptico independiente. El campo aparente, se considera estrecho cuando llega a un máximo de 35º, medio hasta 50º y grande si alcanza los 60º-80º. Cuanto mayor sea este campo aparente mucho más agradable es la visión.
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    El campo real o ángulo de campo en el firmamento depende de cuál sea el campo del ocular y cuál la relación focal del telescopio o ángulo del cono de luz proporcionado por el objetivo. Para conocer este campo real basta que cada observador cronometre el tiempo que tarda una estrella en recorrer diametralmente la zona del firmamento abarcada. De todos modos, en el telescopio siempre ofrecerán mayor campo aquellos que por sí mismo ya lo tienen mayor.

Fotografía página 1172.

ESCALA DE POTENCIAS                                                                       G

    Se necesitan al menos 4 oculares para tener una escala progresiva de potencias que permitan trabajar comodamente. Estos deben incluir un ocular de muy baja potencia que ofrecería un gran campo y mucha luminosidad, con otro que llegue a la más alta potencia con calidad que permita el diámetro del objetivo. (Límite teórico de amplificación). Estos 4 oculares pueden convertirse en 2 más una lente de Barlow, que amplifica por 2 la potencia de cada ocular.

    No es conveniente sobrepasar el límite teórico de amplificación, pero tampoco hacerlo por defecto es decir utilizar un ocular de muy baja potencia, cuyo límite se encuentra dividiendo por 7 el diámetro del objetivo en milímetros.

    Los oculares que dan muy buenos rendimientos a baja potencia son del orden de 25 a 40 mmm de distancia focal. Por parte de las altas potencias, no es recomendable más cortos de 6 mm.
 

USO DE LOS OCULARES.                                                                       G

    Hay tres argumentos que determinan la potencia que hay que utilizar en un momento dado: a) la búsqueda de un astro; b) el tipo de astro; c) las condiciones metereológicas.

    a) Cuando busque un astro, es decir cuando coja el telescopio y se disponga a localizar una zona determinada del firmamento, utilice el ocular de menor potencia, que es el que le ofrecerá una mayor extensión del cielo y el que le permitirá ver astros más débiles. Cuando tenga centrado en el campo el astro requerido es cuando, con cuidado para no mover el telescopio, deberá cambiar el ocular, si procede, por otro de mayor potencia.

    b) Dependiendo del tamaño aparente y de la luminosidad de cada tipo de astro, debe utilizarse el ocular adecuado. Así el de menor potencia para observar objetos débiles y de gran extensión, como cúmulos, nebulosas, cometas, campos con galaxias, etc. incrementándose la potencia cuando quieran apreciarse detalles. Los oculares de más alta potencia se emplearan para ver detalles en las superficies de Marte, Júpiter o Saturno, resolver estrellas dobles muy próximas entre sí, o bien zonas concretas de la Luna, lógicamente esto no es posible sin:

    c)Si la atmósfera fuera absolutamente estable, lo anterior podría ser una regla que siempre se cumple. Pero la borrosidad causada en las imágenes por la presencia de nubes de tipo alto (cirros) o por neblinas, las turbulencias térmicas en el aire  y la polución luminosa, son todos ellos factores que influyen a la hora de emplear un ocular de menor potencia a la deseada para obtener una imagen más luminosa y contrastada pero también más pequeña.

    Si se hicieran estadísticas de las potencias a las que trabajan los telescopios con resultados óptimos, posiblemente se obtendrían estos valores: en un 40 % del tiempo se usan oculares de baja potencia; en otro 40 % oculares de tipo medio, y únicamente en un 20 %, e incluso menos, oculares de alta potencia.

    La pupila de salida es el tamaño que tiene el círculo de luz de un ocular por el lado donde se pone el ojo. Por regla general, es mayor cuanto mayor sea la distancia focal del ocular es decir los de baja potencia. Hay que tener en cuenta que dos oculares de igual distancia focal pueden ser de distintos tamaños y de distintos diámetros de pupila de salida si son de diferentes tipos ópticos. Esto suele verse al comparar entre sí dos oculares de diferente calidad: el sencillo y barato tiene las lentes pequeñas y el otro las tiene grandes.

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    El tamaño de las lentes no afecta, en principio, a los parámetros ópticos. Un ocular de 18 mm de distancia focal, por ejemplo, dará en un telescopio los mismos aumentos, tanto si las lentes que lo componen tienen un diametro como otro. La diferencia está en el campo resultante y también en la comodidad de la observación.

    En efecto, la pupila del ojo humano en la oscuridad llega a tener un diámetro de 7 mm y no es lo mismo ponerla en un agujero de 5 mm y pretender mirar cómodamente a través de él, que ponerla en otro de 10 ó 15 mm.

    Existen oculares de 4 mm de distancia focal e incluso de 3 mm que generalmente se usan para falsear la potencia en telescopios de bajo precio. Todos ellos tienen una pupila de salida de diámetro menor a la del ojo humano, lo cual, de por sí, es ya absurdo. Esa es la causa por la que no es recomendable oculares menores de 6 mm de distancia focal. Si se precisan potencias superiores es mejor recurrir a una buena lente de Barlow.

OCULARES PARA LOS INVITADOS.                                               G

    El aficionado que dispone de telescopio, poco a poco habrá ido aprendiendo a mirar a través de él. Se ha acostumbrado al uso de los oculares de diversos tamaños y potencias y a retocar el enfoque de las imágenes con cada uno de ellos. Con un poco de experiencia, no le resulta en absoluto difícil ver los astros a través de su telescopio.

    Pero no ocurre lo mismo con los invitados, entendiendo como tales aquellos amigos, familiares o simples transeúntes a quienes un buen día se les ofrece la oportunidad de echar un vistazo a través del telescopio. Con ellos hay que luchar en dos frentes: por una parte hay que quitarles la idea de que verán los anillos de Saturno como si estuvieran allí mismo, y por otra hay que conseguir que coloquen el ojo en el lugar adecuado y con el enfoque adecuado.

    La primera parte de la lucha se gana haciendo un poco de pedagogía previa a la obsevación. La segunda parte se resuelve con algo de paciencia y con perspicacia. Paciencia para explicarles por dónde deben mirar y para convencerles de que para nada deben tocar el telescopio. La perspicacia se necesita para no ofrecer al invitado el telescopio a la máxima potencia, sino todo lo contrario, o a lo sumo a potencias medias, ni tampoco le enseñe astro débiles o difíciles. Hay que tener en cuenta que se le está ofreciendo la visión a una persona que no tiene experiencia que usted ha adquirido a fuerza de bastantes horas de observación y a la que, por lo tanto, le va a resultar muy difícil apreciar una imagen a través de un agujero muy pequeño, imagen que será más oscura, más borrosa y de menor campo cuanto más la amplifique. Además, cuanta menor es la distancia focal de un ocular, más crítico es su enfoque y, como sea que es muy difícil que dos personas tengan idénticas cualidades visuales, la imagen buena para usted puede resultar borrosa para su invitado. Pretender que esa persona debutante sepa accionar el enfoque sin que el telescopio se mueva un ápice, es algo casi imposible.

    Los oculares de foco largo, de potencia baja, tienen enfoques menos críticos y es más probable acertar con el punto de enfoque que requiere el invitado. Además la pupila de salida es grande y, por lo tanto, más fácil de situarse ante ella. Y si el telescopio no es ecuatorial o no tiene motor, el tiempo de permanencia de una imagen en el campo del ocular es menor cuantos más aumentos haya.