Historia del pensamiento científico. Siglo XX

Historia del Pensamiento Científico. Siglo XX


LA CIENCIA EN NUESTRO SIGLO. CARACTERÍSTICAS


Extensión de los campos científicos

Las viejas disciplinas clásicas, al tiempo que profundizaban y ampliaban su campo tradicional, han establecido puntos de contacto en algunas de sus zonas límite, dando vida a toda una serie de disciplinas mixtas, bioquímica y biofísica, química física y química matemática, que se han situado al otro lado de la astrofísica y de la física matemática. Podría decirse que ahora las ciencias forman una verdadera red, en lugar de la serie lineal de la clasificación de Auguste Comte.

Yendo más lejos, tal vez se podría presentar la antigua situación como un conjunto de islas de conocimientos rodeadas de vasto océano de ignorancia, mientras que en la actualidad sería el conocimiento lo que constituiría anchos continentes unidos por istmos en cuyo interior subsistirían de modo aun evidente grandes mares de ignorancia. Esta imagen es quizás demasiado optimista, pero constituye un símbolo del extraordinario movimiento de síntesis que se produce en nuestros días. El sentimiento de participar en uno de los momentos de tan grandiosa empresa debería ser uno de los motores del entusiasmo del investigador y del teórico de la ciencia, lo cual debe sumarse al júbilo de la aventura y de la exploración. El profundo deseo de unidad que normalmente existe en todo hombre, ese mismo deseo que otras veces ha conducido a la construcción de sistemas del mundo basados en analogías superficiales e incluso en la semejanza puramente artificial de ciertas palabras, presenta actualmente para los científicos satisfacciones que en esta ocasión son muy reales. Y si estas islas de saber se han convertido en continentes, estos últimos todavía no se unen entre si de forma muy segura, hecho que, de todas maneras, podría producirse pronto. Se llegaría entonces a una fase de la investigación que recordaría el periodo final de la colocación de las piezas de un rompecabezas: se empieza por pequeñas combinaciones locales sin uniones entre ellas, sin posiciones relativas bien definidas; después de formar puentes, se constituye una red y ya no falta más que llenar los huecos de la imagen cuyos grandes rasgos están definitivamente fijados. Sin embargo, todavía no hemos llegado a eso y nos faltan muchas piezas cuya forma ni siquiera sospechamos.


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