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Creacionismo
y Ultraísmo
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| El Creacionismo y el Ultraísmo son dos movimientos
vanguardistas netamente españoles. Su proceso evolutivo lo
podemos situar entre 1918 y 1923. Conectado con las tendencias vanguardistas
provenientes de Francia, se caracterizarán por el rechazo de lo
sentimental, de lo trágico, de lo subjetivo y de lo íntimo.
Ya no es época -dicen los ultraístas- de cantar al amor,
a la muerte, a Dios, ni siquiera al hombre.
El poeta, como creador que es, debe purificar la literatura de toda
la carga moral, filosófica o política que, proveniente desde
el Romanticismo, la había impregnado. La poesía, como el
arte, se convierte en fin en sí misma. Frente a otras tendencias
que todavía mantienen la carga humana de la literatura -fijémonos
en la fuerza social que tendrá el surrealismo- estos cortos movimientos
poéticos son quizás los que más se distancian de la
literatura como reflejo de la realidad del mundo circundante.
El Creacionismo En 1918 el poete chileno Vicente Huidobro llega a España tras su estancia en París. A partir de su actividad y capacidad de influencia sobre un pequeño grupo de artistas partícipes de tertulias vanguardistas el movimiento se va a conectar con los aires europeos que circulaban por París. La influencia de Huidobro junto a la actividad de Ramón Gómez de la Serna marcarán el nacimiento de las jóvenes generaciones poéticas que pretenden romper con el arte anterior a la Guerra del 14. Ello no supone, ni mucho menos, despreciar el papel renovador de otras figuras como Juan Ramón Jiménez o José Ortega y Gasset. De Huidobro surge el Creacionismo. A través de ese término se quiere dejar patente que la obra literaria es totalmente autónoma del mundo. El poeta debe dejar ya de cantar a la naturaleza; lo que tiene que hacer es imitar a la naturaleza, eliminar todo lo descriptivo o anecdótico. Hay que "hacer un poema como la naturaleza hace un árbol". Junto a Huidobro hay que destacar a Juan Larrea y Gerardo Diego como fundadores del Creacionismo. [RASGOS DEL CREACIONISMO] El Ultraísmo
El Ultraísmo tiene bastante en común
con el Creacionismo y, desde luego, contó con una gran aceptación
entre las minorías literarias: participan en su gestación
personas como Cansinos-Asséns, Eugenio Montes, Isaac del Vando,
Adriano del Valle, Rafael Lasso de la Vega o Jorge Luis Borges, en aquel
momento presente en España. Asimismo serán numerosas las
revistas que difunden sus principios poéticos: Grecia, Cervantes,
Ultra, Plural, Alfar, etc. Prescisamente en la revista Grecia
apareció el primer manifiesto en 1919, donde ya se vislumbraban
las relaciones de esta tendencia con el futurismo italiano y el dadaísmo.
Su corta vida no impidió que se exportara a Hispanoamérica,
donde tuvo una buena acogida por el ya citado Borges además de González
lanuza, Piñero y Ortelli, entre otros. En cuanto al término
Ultraísmo,
Guillermo de Torre apunta a su autoría y al papel de Cansinos-Asséns.
ORIGEN DEL TÉRMINO RASGOS DEL ULTRAÍSMO
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